La
brisa fresca de la mañana me despierta suavemente y solo quedan vanos recuerdos
de un sueño que parecía real y debería serlo.
Salir
cada mañana a observar las calles, las personas que son simples desconocidos no
apartan la vista de quien ellos creen un rebelde aragan, mientras tanto evaden
a un hombre que tildan de loco que escribe disparates con un bolígrafo azul
sobre cualquier papel que encuentra, lo guarda en su bolsillo, mientras las
personas lo evaden con temor, en sus tiempos un famoso abogado que el alcohol
mando a la calle sin consideración, en sus papeles sus pensamientos, sus sueños,
tristezas, no hay disparates aquí, mientras tanto una mujer ignorada camina con
un costal en la cabeza, descuidada, abandonada por su familia, en su rostro
heridas y cicatrices que el destino le propinó sin siquiera preguntarle.
En
los postes se mira hoy en día payasos de colores gastando tanto dinero para
convencer al pobre transeúnte de votar por ellos y pienso, ¿por qué gastar
millones tratando de convencernos de querer ayudar al pobre? ¿Por qué no
donarlo a instituciones que necesitan ayuda? ¿Por qué no darles un hogar a las
personas en las calles? las promesas de seguridad, trabajo y justicia son nada más
sueños que se alejan cada cuatro años.
El
ligero olor a grama recién cortada me hace volver en mí, veo hombres humildes
cortando el pasto crecido en la calles, mujeres con escobas en mano barren la
suciedad del país, trabajos humildes que ni el rico más pobre lo toma en cuenta
por que gastan tanto dinero en una orgía de consumismo que no tienen tiempo de
ver los verdaderos luchadores de la patria, mientras en las calles luchan
hombres y mujeres que han olvidado la pena con tal de conseguir un lempira para
comer o para sus medicamentos, hay tantos negocios en la ciudad de San Pedro
Sula donde encontramos a estas personas, en sillas de ruedas, muletas, personas
con tantas discapacidades que solamente son rodeadas por ser diferentes, su sueño
es que los vean como personas.
Mi sueño
no distinto al de los demás, ver un país que se levanta, trabajos que se
valoren por lo que son y no por clase social, jóvenes que valoren los esfuerzos
de sus padres, que los niños tengan una educación adecuada, ver el periódico
sin ningún muerto en la portada, jóvenes mujeres que sepan valorarse, que
luchen por sus metas, jóvenes varones que no tengan que demostrar su hombría
con aretes en las orejas o depilándose las cejas, que no miren a una dama como
juguete sexual y que entiendan el compromiso de tener una familia, que la llovizna
que baña la tierra no sean lágrimas de las personas que clamar por justicia.
Es
duro ver el contraste de un sueño a nuestra realidad, pero todo se puede lograr,
luchar por lo que amamos y lo que anhelamos, luchar por lo nuestro, que nuestro
pueblo no sea visto solo como jardineros en busca de ilusiones ficticias en un país
que no sea el nuestro, un sueño deja de serlo cuando ponemos todo el esfuerzo y
la fe de que se hará real.
(El autor oficial de esta entrada tubo que cerrar todas su cuentas divido a amenazas contra el, tomando la libertad y esperando que Dios aleje todos esas maldades me haré cargo de esta entrada.
mi nombre es Rodrigo Antunez)
mi nombre es Rodrigo Antunez)


El que no vive para servir no sirve para vivir.
ResponderEliminarEntre todos podemos hacer los sueños realidad.